- No es solo sentir, es actuar: La empatía va más allá de «ponerse en los zapatos del otro». Enséñales que la verdadera empatía se demuestra con acciones concretas para ayudar o comprender.
2. Empieza por uno mismo: Para que sean empáticos, primero deben entender y gestionar sus propias emociones. La autoempatía es el punto de partida.
3. Los errores son oportunidades: Si muestran falta de empatía, no los regañes. Es el momento perfecto para guiarlos a reflexionar sobre el impacto de sus palabras/acciones.
4. Menos sermones, más modelado: Tus acciones hablan más fuerte. Sé un modelo a seguir empático en tus interacciones diarias con ellos y con los demás.
5. Pequeñas dosis, grandes efectos: No necesitas lecciones magistrales. Aprovecha momentos cotidianos (un personaje de cuento, una noticia, un conflicto en el patio) para hablar sobre sentimientos y perspectivas.

