Las emociones básicas que los niños experimentan incluyen alegría, tristeza, enojo, miedo, sorpresa y asco, entre otras.
Estas emociones les ayudan a comprender el mundo que los rodea, a relacionarse con los demás, a desarrollar habilidades sociales y les permiten expresarse y comprender mejor sus propios sentimientos.
Los niños también experimentan emociones más complejas como la culpabilidad, la vergüenza, la confianza y la esperanza. Estas suelen ser más difíciles de identificar y manejar, de ahí la importancia de que sepan reconocerlas.
Están plastificadas para que puedan hacer uso continuo y tengan mayor resistencia y durabilidad. 70 Cartas





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